Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

Los siete lenguajes del diablo (1a. parte).



Introducción.

En una nota anterior compartí mi punto de visto respecto a las críticas y ataques que algunos ministros han estado haciendo de otros ministros y hombres y mujeres de Dios.
Esta nota es una continuación de esa, que vamos a dividir en dos partes.
Para comenzar necesitamos reconocer el hecho de que el diablo no puede crear nada porque no tiene poder creativo.
Solo Dios y los seres humanos hechos a Su imagen pueden crear, y la creación de las cosas sucede por la palabra (Gen 1).
Entonces, para crear sus maldades el diablo necesita encontrar una boca que pronuncie sus palabras y de a luz lo que quiere (por eso es padre de mentira, Jn 8:44).
Y obviamente, esa boca tiene que ser de un ser humano, por lo que necesitamos cuidar nuestra boca y nuestras palabras.
Por ello la Palabra dice que el poder de la vida o de la muerte está en la lengua (Prov 18:21).

Dios quiere que nosotros vivamos bendecidos (Sal 1:1-3, 3 Jn 2, Prov 4:18, Jer 29:11).
De hecho, El ya nos bendijo (Efe 1:3).
El diablo es el que no quiere que nosotros recibamos las bendiciones con las que Dios ya nos bendijo (Jn 10:10).
Muchas veces el diablo nos usa a nosotros mismos para robarnos las bendiciones que ya tenemos en Cristo. Una de las formas en que el diablo nos usa para ello es a través de nuestras palabras, pronunciadas contra otros.



El poder creativo de las palabras.

Dios creó todos los cielos y la tierra con el poder creador de Su Palabra (Gen 1).
Hizo al ser humano a su imagen (con sus características, Gen 1:26-28).
Por lo tanto, la palabra pronunciada por nosotros, los humanos, también tienen poder creador.
Prov 18:20-21. “Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre; se saciará del producto de sus labios. La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos.”

Hay en los cielos y la tierra otro tipo de seres que tienen la posibilidad de hablar, pero no la posibilidad de crear con su palabra, porque no fueron hechos a la imagen de Dios: los ángeles.
Los ángeles son mensajeros (llevan un mensaje) pero sin capacidad de que su palabra cree lo que dicen.
Hay dos tipos de ángeles:
Los ángeles de Dios que son los mensajeros de Dios.
Los ángeles caídos, encabezados por el diablo, que son los mensajeros del diablo.

Como la palabra de los ángeles no tiene poder creativo, ellos solo son mensajeros, que llevan el mensaje hacia alguién que pueda hablarlo y crear lo que el mensaje dice.
Los ángeles traen la Palabra de Dios al ser humano para que la hable y cree lo que Dios quiere.
El diablo también envía sus demonios con un mensaje para las personas, a fin de que ellas hablen lo que él dice y así producir lo que él quiere.
El diablo, para robar, matar y destruír, acusar y condenar, que son sus actividades principales de acuerdo con Jn 10:10, Apo 12:10, Rom 8:33-34, tiene que encontrar una boca humana que hable lo que él dice para que sea creado.
Sant 3:2. “Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.”
Sant 3:6. “Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.”
Por ello tenemos que cuidar nuestra boca para no ser los mensajeros del diablo, que provoquen que lo que él quiere hacer en el mundo se produzca.
Mat 5:37. “Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.“



Hay dos grandes tipos de lenguajes en el mundo.

Sant 3:8-11. “pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal. Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios. De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga?
El lenguaje de Dios, del Espíritu: la bendición (hablar bien, el lenguaje del bien).
El lenguaje del diablo, del mundo, de la carne: la maldición (hablar mal, el lenguaje del mal).



El lenguaje de Dios (Gen 1:28): la bendición (hablar bien).

Las formas que asume: exhortar, animar, apreciar, reconocer, honrar, alabar.
Los resultados: levantar, elevar, desarrollar.



El lenguaje del diablo: la maldición (hablar mal).

Las formas que asume: insulto, murmuración, crítica, chisme, acusación, condenación, menosprecio, burla.
Los resultados: botar, disminuír, destruír, robar.
El problema es que muchas veces no somos conscientes de sus efectos, no entendemos que todas las palabras tienen un efecto, y usamos descuidadamente las palabras y terminamos usando este lenguaje en alguna de sus formas.

09 Abr 2010
Referencia: 10.017