Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

Semillas para reflexión (1).



La lámpara del cuerpo es el ojo; si lo que nuestros ojos ven es luz, todo nuestro cuerpo estará lleno de luz. Pero si lo que vemos es lo malo, todo nuestro cuerpo estará lleno de lo malo. (Mat 6:22). "Lámpara es a mis pies Tu Palabra, y luz para mi camino". (Sal 119.105).

Muchas veces, al calor de las circunstancias que nos rodean, se nos olvida que el propósito supremo de Dios en esta tierra es la demostración de Su gloria a través de un pueblo santo (1 Ped 1:13-16, Col 3:22-24, Rom 8:28-19).

"Más Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?" (Gen 3:9).

"Pensemos en todo lo verdadero, en todo lo que es digno de respeto, en todo lo recto, en todo lo puro, en todo lo agradable, en todo lo que tiene buena fama. Pensemos en todo lo bueno y que merece alabanza" (Fil 4:8).

Nadie en la tierra tiene autoridad ni derecho de perdonar pecados. Nadie puede perdonarlos salvo Aquel contra quien todos, sin excepción, hemos pecado (Hch 10:43, Hch 4:11-12).

Cuando Dios sana tu corazón te libera de la deuda que tienes con tu pasado y libera a tu pasado de las deudas que pudiera tener contigo (2 Cor 5:17, Sal 103:10-14).. El restituirá los años que se comió el saltón, el revoltón, la langosta (Joel 2:25).

Cuando Dios sana nuestro corazón dejamos de preocuparnos por quien tiene la razón o no, por si los demás hacen o no lo correcto, por la paja en el ojo ajeno, por lo que los demás puedan pensar de nosotros, y comenzamos a ocuparnos de lo que podemos hacer para bendecirlos (Gen 12.1-3), apasionados por aquello para lo cual El nos creó (Efe 2:10).

Dios comienza su obra liberándonos y restaurándonos el corazón (Luc 4:18, Ezeq 11:19). Cuando Dios lo restaura y lo transforma desata todo el potencial que El mismo ha dejado dentro de nosotros (Hch 1:8).

Dios no se agrada de los quejosos (Num 17:5, Num 17:10). El envió a Cristo para que tuviéramos vida y vida en abundancia (Jn 10:10), no una vida de quejas. No te quejes, mejor alaba a Dios, recuerda todos sus beneficios (Sal 103:1-5), interrumpe la fiesta de lamentos en la que puedes estar viviendo, suelta tu pasado y confía en El.

Cuanto más leamos la Biblia tanto más conoceremos, nos enamoraremos y amaremos a Su Autor. Y ella nos dejará de parecer una lectura para convertirse en una carta de amor siempre actual (Jer 15:16).

La mejor manera de conocer lo que Dios quiere que hagamos es diciéndole “lo haré” (Ecle 9:10, Mat 14:13-21).

El contentamiento viene cuando la voluntad de Dios es más importante que nuestros deseos (Mat 26:42, Heb 12:2, Fil 2:5-11).

La victoria espiritual sólo viene para aquellos que están preparados para la batalla (2 Tim 2:1-6, Efe 6:10.20).

No hay miembro sin importancia en el Cuerpo de Cristo. Dios nos ha equipado y tiene trabajo para todos Sus hijos sin importar su edad o su capacidad (1 Cor 12:4-7, 1 Ped 4:10).

Nuestro pecado es grande, pero la gracia de Dios es mucho más grande. Nadie está más allá del alcance de la gracia de Dios. Y por más que la cruz fue hace 2000 años, los brazos del Señor Jesús no se han cerrado para seguir recibiendo a todos aquellos que arrepentidos venimos a El en busca de misericordia, amor, perdón y una vida nueva (Jn 6:37, Jn 10:9, Jn 10:10).


01 Abr 2010
Referencia: 10.016