Estudio Bíblico

Inicio > Estudio
Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

Los nombres de Jesús.



La importancia de conocer más de Jesús.



En los idiomas originales en los que fue escrita la Palabra de Dios las palabras que se traducen al español como "conocer" no significan lo mismo que en nuestro idioma de uso corriente. Y ello, a muchos, nos ha creado un problema de entendimiento en cuanto a nuestra relación con Dios que puede tener consecuencias eternas. Muchas de las personas a las cuales uno les comparte la Palabra de Dios nos responden, cuando les preguntamos que si quieren conocer a Jesús, que ya lo conocen, y por lo tanto no manifiestan ningún interés en ir más allá en lo que nosotros les estamos hablando. Pero ellos en realidad lo que están diciendo es que tienen alguna información acerca de Jesús, información que no salva ni lleva a la vida eterna.

Igualmente, hay muchas personas en la iglesia cristiana que afirman conocer a Jesús, pero en realidad solo tienen alguna información al respecto de Él y de algunas cosas de la vida cristiana, pero en realidad no lo conocen como Él debe ser conocido y nosotros necesitamos conocerle para ser plenamente hijos de Dios:

Mat 7:21-23. "No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad."

Mat 25:11-12: "Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco."

Como podemos ver en los dos ejemplos anteriores, las personas a las que se refieren esos pasajes tenían alguna información de Jesús, pero realmente no eran conocidas por Él. La pregunta que surge de esta cuestión es la siguiente: ¿por qué Jesús dice que no las conoce, si Él como Dios lo sabe todo, aún nuestras palabras antes de que las digamos y aún conoce lo más escondido de nuestro corazón que ni nosotros mismos conocemos? Porque Jesús se está refiriendo a ese conocimiento profundo que nace de una relación constante, íntima, profunda, mutua.

En nuestro idioma de uso corriente la palabra "conocer" significa tener alguna noción o idea de algo o de alguien, un saber mínimo. Por ejemplo, cuando decimos "conozco al señor de la tienda" quiere decir, lo he visto, tengo información de cómo es y de algunas cosas mínimas de él; no significa, conocerlo profundamente.

En el Diccionario de la Real Academia Española, la definición de la palabra “conocer”, aunque es la de tener una información más amplia de aquello que conocemos, aún así, no implica llegar a la de un conocimiento profundo. Respecto a esa definición el Diccionario dice que es:

“Averiguar por el ejercicio de las facultades intelectuales la naturaleza, cualidades y relaciones de las cosas.”
“Entender, saber, percibir el objeto como distinto de todo lo que no es él.”
“Tener trato y comunicación con alguien.”

Pero en los idiomas originales de la Biblia, las palabras traducidas al español como "conocer" tienen significados más amplios y profundos (para más detalles al respecto, ver Anexo 2) y se refieren a:

Gozar, gustar, estimar,
Buscar, descubrir, examinar, explorar, observar, reflexionar (meditar), considerar.
Contemplar, discernir, entender,
Maravillarse.
Ver con absoluta seguridad, observación cuidadosa, reconocimiento,
Comprender, concernir, encontrar, entender, examinar,
Considerar, descubrir, discernir, inquirir, pensar, percibir. Reconocer, saber (profundamente).
Conocimiento experto

En otras palabras, cuando la Biblia en español nos menciona la palabra "conocer" nos está hablando de un conocimiento absolutamente seguro, verdadero, buscado diligentemente, que nos hace expertos en el tema, que nos familiariza por completo con el tema o la persona a la que se refiere. Y ello es principalmente importante cuando se refiere a conocer a Dios: Él (Padre, Hijo y Espíritu Santo) no quiere que nosotros le conozcamos superficialmente; Él quiere que le conozcamos profundamente; es más conocerle a Él, por lo que nos dice la Escritura, no es tener un conocimiento superficial de Él sino un conocimiento profundo, íntimo, constante, que solo viene por la comunión íntima con Él, tal como nos lo enseña la Palabra no solo en Mat 7:21-23 y Mat 25:11-12 con los que iniciamos este tema sino también, por ejemplo, en:

Jer 9:23-24. "Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová."

Dan 11:32. "Con lisonjas seducirá a los violadores del pacto; mas el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará."

Job después que a lo largo de 37 capítulos habla y oye acerca de Dios y de cosas de Dios, reconoce que no le conoce. En los capítulos 38 al 41 Dios le habla directamente y le convence de su ignorancia. Al final, en el capítulo 42 Job confiesa que aún después de tiempo de conocer al Señor, solo tenía un conocimiento superficial de Él ("Por tanto, yo hablaba lo que no entendía, cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía… de oídas te había oído"; Job 42:3, 5). También reconoce que después de ese tiempo de intimidad con el Señor le conocía más profundamente ("Más ahora mis ojos te ven; Job 42:5").

Dios (Padre, Hijo y Espíritu Santo), anhelan que les conozcamos, pero no con un conocimiento superficial, sino con un conocimiento profundo, íntimo, que andemos en comunión con Él en todo tiempo y en todo lugar, no eventualmente, o solo cuando tenemos una necesidad o una urgencia, o solo en las actividades eclesiásticas.

Sant 4:5. "¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?"

Cant 2:14. "Paloma mía, que estás en los agujeros de la peña, en lo escondido de escarpados parajes, muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz; porque dulce es la voz tuya, y hermoso tu aspecto.

Por el otro lado, tener un conocimiento superficial (un conocimiento no íntimo, personal, constante) del Señor puede ser trágico como ya lo leímos en Mat 7:21-23 y Mat 25:11-13, y también nos lo enseña el siguiente pasaje:

Mat 25:24-30. "Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo. Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses. Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes."

Notemos algo interesante en ese pasaje: el siervo creía que conocía al Señor: "te conocía que eres hombre duro". Pero cuando el Señor le responde le dice "Siervo malo y negligente, sabías…." El Señor le está diciendo que no le conocía, que solo tenía un saber informativo, superficial acerca de Él, porque si le hubiera conocido realmente hubiera actuado de una forma diferente.

Como consecuencia de esa negligencia en el conocimiento, el siervo es echado fuera, a las tinieblas, donde será el lloro y el crujir de dientes.


Conclusión.

Todo lo que hemos estudiado relacionado con el conocimiento de Dios nos debería estimular a llevar nuestra relación con Dios mucho más allá de donde está en este momento, a no conformarnos con el nivel de conocimiento que podamos tener hoy de Dios, y menos aún si esta relación solo es de salvos, y peor aún, eventual, superficial o eclesiástica. El quiere, anhela, y a nosotros nos conviene sobremanera, incrementar el nivel de nuestra relación personal con Él:

Sal 32:8-9. "Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos. No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, que han de ser sujetados con cabestro y con freno, porque si no, no se acercan a ti."

Jer 33:3. "Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces."

Finalmente, como Dios (El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo) es infinito, igualmente el conocimiento de Él es infinito, nunca terminamos de conocerle, siempre Él nos sorprende con nuevas perspectivas, conocimientos y enfoques acerca de Él que bendicen nuestra vida y la hacen más plena en Él.

Por ello, nunca, debemos cesar de buscarle y conocerle, no importa en que nivel de relación estemos con Él. Siempre podemos ir más allá, y El nos quiere llevar hacia allí.

Isa 45:2-3. "Yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares torcidos; quebrantaré puertas de bronce, y cerrojos de hierro haré pedazos; y te daré los tesoros escondidos, y los secretos muy guardados, para que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel, que te pongo nombre."

Prov 4:18. "Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto."




01 Nov 2014